8 de abril de 2008
Las opciones llegaron para quedarse, pero antes de que se firme el primer contrato la Superintendencia de Bancos debe autorizar caso a caso las solicitudes presentadas por la banca, y los clientes, animarse a pagar altas primas.
Jorge English

Los exportadores e importadores, que hasta hace poco tenían limitadas alternativas para cubrir su riesgo cambiario, disponen ahora de una herramienta que teóricamente les permitirá enfrentar mejor la volatilidad de las divisas y asegurar sus retornos: el 5 de septiembre empezó a regir la norma que autoriza a instituciones financieras chilenas a ofrecer contratos de opciones. Se cumple con ello un viejo anhelo, aunque los expertos predicen que pasará un buen tiempo antes de que el producto alcance un pleno desarrollo en el país.
Antes en Chile la oferta de instrumentos de cobertura estaba restringida a los forward. Sin embargo, siempre hubo una demanda para que se abriera un mercado local de "opciones". Estas son seguros de cambio que operan por dos vías, llamadas calls y puts, que permiten adquirir un derecho, no una obligación, de compra o venta de algún activo a futuro: monedas, tasas de interés, instrumentos de renta fija, metales (ver recuadro). Un forward, en cambio, es un contrato a firme de compra-venta sobre un activo a una cierta fecha futura y un precio determinado de antemano.
En el país algunas grandes empresas tomaban opciones, pero usando los servicios de la banca internacional. Las entidades que operan localmente no podían ofrecerlas, lo que se sorteaba recurriendo a firmas de capital extranjero que derivaban la operación a la casa matriz o a las oficinas establecidas en plazas como Nueva York. El Santander, Deutsche Bank, Citibank y JP Morgan, por ejemplo, ofrecían el producto de esta manera.
Ahora también pueden hacerlo entidades locales, y con ello deberían poder acceder a esta cobertura de riesgo un mayor número de potenciales clientes. Sin embargo, se estima en el sector que la demanda se concentrará en opciones sobre tasas de interés y para cobertura de riesgo cambiario, y es probable que las operaciones sean por montos a partir de US$ 1 millón. Otra salvedad es que los vendedores de opciones deben mostrar una clasificación de riesgo A. Esto reduce el universo a los bancos, acota Francisco Matthews, gerente general de Netgociando. Varias fuentes de la industria dicen que la banca se prepara para dar el servicio, pero aún falta que la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif) dé una autorización entidad por entidad. La autoridad puntualiza que ya reguló la materia, y que actualmente está revisando los modelos de valorización de opciones que cada banco le ha presentado, antes de dar su autorización. De momento, la mayor parte de las solicitudes son para opciones de tasas (para créditos hipotecarios y de consumo), posiblemente porque se trata de operaciones de menor complejidad, señalaron en la banca.
Sortear el riesgo
Una vez andando, la mayor dificultad que se visualiza para un rápido desarrollo, a juicio de las fuentes consultadas, es el tema del riesgo que corren los vendedores. Para las empresas clientes, la opción es muy útil cuando no se tiene claro, por ejemplo, a dónde va el tipo de cambio, ya que permite comprar o vender dólares a un cierto precio. Pero si la divisa se mueve en dirección contraria a la alternativa que se ha tomado, la operación no se concreta y sólo pierde la prima que pagó. Los bancos, en cambio, quedan expuestos a las fluctuaciones de los mercados. Para ellos lanzar una opción implica tomar una obligación (no un derecho) y esto hace que su riesgo sea ilimitado. Por esto, "va a tomar tiempo para que lo echen a andar, hasta que existan los métodos correctos de control", opina una fuente. En el mismo sentido, Matthews cree que al inicio los bancos chilenos no van a generar las opciones, siendo más bien intermediarios, mientras que los extranjeros, como ya tienen el expertise y han evaluado los modelos de riesgo, serán los primeros en lanzar estos seguros de cambio.
Además, las opciones son un producto caro, aspecto que también da para pensar que no habrá una avalancha de solicitudes de cobertura con este producto. El precio va en función de la volatilidad del activo transado, la que en el caso de las monedas en Chile es alta, como consecuencia de la política de libre flotación del tipo de cambio.
Calls y puts son seguros, y en consecuencia, se paga una prima. Los primeros dan un derecho a comprar monedas, metales y otros productos financieros, a un determinado precio en el futuro, pero es una opción del suscriptor concretar la compra o desistir de ella. Los puts, en tanto, constituyen una opción de vender a cierto precio, sin que ello constituya una obligación. Es decir, una opción da la posibilidad al cliente de ejercerla si el mercado le es favorable, y sino, el exportador o importador sólo pierde el precio de la prima.
Francisco Matthews, explica que como los importadores deben comprar divisas para cubrir sus obligaciones y los exportadores, por el contrario, venderlas para pasarlas a moneda nacional, unos utilizan los calls y otros los puts, respectivamente.